viernes, 11 de marzo de 2011

JAPÓN

Pido a Dios que me escuche.

Siente mi corazón
el sufrimiento ajeno,
punzadas de terror
cubiertas de veneno,
sumidas en la noche.

Siento un nudo en mi buche
e inconsistente el suelo,
y mi imaginación,
vestida ya de negro,
vive un luto interior.

Destrucción en derroche
y un llanto que escuché
de la isla de Japón
sobre su herido cuerpo.

Imploro esta oración
arrancando el silencio.

Pido a Dios porque luchen.



Ever_20
11-III-11