Siente mi corazón
el sufrimiento ajeno,
punzadas de terror
cubiertas de veneno,
sumidas en la noche.
Siento un nudo en mi buche
e inconsistente el suelo,
y mi imaginación,
vestida ya de negro,
vive un luto interior.
Destrucción en derroche
y un llanto que escuché
de la isla de Japón
sobre su herido cuerpo.
Imploro esta oración
arrancando el silencio.
Pido a Dios porque luchen.
Ever_20
11-III-11
