jueves, 12 de septiembre de 2013

El mundo tal como lo conocemos, no lleva más que a un final: la muerte (...), la crucifixión de nuestro corazón con el olvido de las formas que amamos. (Coleman A, cit. Fernando Savanter)

Me pregunto si, tras mi muerte, osaste 
alguna vez siquiera en recuperarme
de tu remota memoria, si te preguntaste
por mi suerte, más allá, en otra existencia
-para ti- inexistente.

Los retales de nuestros tiempos adolescentes,
en los que yo aprendí a amar  dando mi vida
desnuda como único abal, con todas mis fuerzas
y toda la rabia contenida en quince años; 
en los que descubrí que la luna y el mar 
-junto al céfiro y el silencio- podían ser
mis mejores aliados;
en los que ser poeta no fue presunción, 
sino necesidad, para aspirar a abarcar 
todo el amor que mi corazón estaba albergando.

Más allá de donde habite el olvido, 
de la pura necesidad conocida y tan negada
a la que todos sin opción, en cambio, nos doblegamos;
aunque tú estés tan muerta como yo,
me pregunto si al igual que tu espontánea reminiscencia
se me aparece y te haces fantasma;
me pregunto si al igual por algún casual 
yo me aparezco alguna vez como un mal sueño,
aunque luego lo devorase tu amnesia.

Preguntándome esto sabiendo, en cualquier caso, 
que los muertos no recordamos ni anhelamos;
simplemente, nos pudrimos
por pura necesidad.

Ever


jueves, 20 de junio de 2013


Entre la hostilidad en que se nada
en un mar cubierto de tiburones
disfrazados de peces, nuestra espada
es nuestra unión sincera, razones

Limpias y por fe, toda una explanada
por la que extender todos nuestros dones,
ser una tormenta en la mar calmada,
en "una inmensidad de corazones".

Rejuvenecer el alma cansada,
luchar por valer nuestras intenciones
en esta tierra, más que fría, helada.

Cultivar valentía, ser leones
de voluntad y fuerza desatada
contra todo... no queda más cojones.

Ever20
24-V-2013

viernes, 22 de febrero de 2013

MÁS QUE MIL PALABRAS

Cuando una imagen
vale más que mil palabras
no existe margen,
no hay saber alguno que abra
la habilidad que da el arte,
para del habla
poder transmitir el gen
mismo del alma cautivada.

De ahí que el traje
de una cuartilla manchada
sólo sea excusa, un gel
que no sabrá
cómo curarse
de limpiar tal explanada
de sentimiento anhelante
de la experiencia pasada.

Cuando aspira la palabra
a reconvertirse en arte
tras ser instrumento de habla,
de pensamiento versante
de la voz, labra
sobre un vergel
de vida que no se acaba.

Ever20
15-02-2013