miércoles, 4 de mayo de 2011

¿QUÉ ME HE PERDIDO?


Hace aproximadamente dos días que han dado supuestamente muerte al terrorista más buscado por los EEUU, cabeza de la banda terrorista Al Qaeda. La noticia se ha difundido por todos los medios de comunicación habidos y por haber, y la reacción mundial ha sido casi unánime: una gran alegría y sentimiento de auto-regocijo. Se observa como se celebró en los estadios deportivos y en manifestaciones nuestros vecinos estadounidenses cómo gritaban "Let go, America!" en forma de masa enloquecidamente eufórica, revisualizándose ellos mismos cómo el cuerpo inerte del terrorista era tirado al mar.

No quiero dar pie a malentendidos. Por supuesto, al enterarme de la última, no sentí por aquel hombre ni pizca de pena, pero tampoco puedo decir que me alegrara en demasía. Lo siento, pero no me suelen alegrar las muertes ajenas, por muy desdichables que fuera la persona en cuestión. "Se ha hecho justicia" decía Obama. Vamos a ver: esa idea de una justicia divinizada es un mito creado para hacernos ver el mundo como algo que tiene un
sentido justo. Pero no. Lo siento, pero no concibo que se retome un constructo como justicia a partir de la muerte. Está muy bien que el día 1 de Mayo sea recordado como el día en el que un terrorista dejará de promover el miedo a personas inocentes. Me parece muy bien, pero su muerte no le devolverá la vida a todas aquellas víctimas que han quedado en el camino por culpa de una ideología radical que aspiró ( y aspira, no lo olvidemos) a imponerse. El 11 de Septiembre, el 11 de Marzo y demás fúnebres fechas no serán borradas del curso de la Historia; de Nuestra Historia; y de los fragmentos de alma que se fueron con ellas... no hay, por desgracia, una vuelta atrás.

Lo siento, pero no entiendo la alegría que suscita el asesinato de un solo miembro, como si el terrorismo promovido se encarnara en su esencia y aca
bara de perecer con él. No sé si soy el único que no ve en este acontecimiento el fin de Al Qaeda, y que el ultraje producido en el cadáver de ese señor (no olvidemos, atentando contra uno de los principios del Islam, de sólo enterrar a una persona en tierra firme) tiene todas las papeletas para generar la combustión de una ola de ira que no quiero ni pensar en como se puede manifestar por parte de unos radicales sin escrúpulos capaces de provocar masacres a diestro y siniestro sin contemplaciones... Lo siento, pero no sé dónde es donde me he perdido.


Ever20
3-V-11

1 comentario:

  1. No eres el único que piensa así, por supuesto...
    Hay muchas pero muchas cosas que en este mundo no tienen sentido. Como dices tú:celebrar la muerte de Osama promulgando victorias (efímeras totalmente) y ojalá alzas en las encuestas para futuras elecciones presidenciales, aún sabiendo que no es ni fue la única cabeza de Al Qaeda, es irónico, es terrible, es poco racional, pensando en una escalada de violencia cada vez mayor,que podría venírsenos encima ahora.

    Qué más decir...

    Un abrazo para ti.
    Es bueno verte (leerte) de nuevo por aquí.

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