Escapé de mis fantasmas
por hoy, ya les he ganado
en una nueva batalla,
reconcilié mi pasado
-por hoy- y otra vez sonrío.
He aceptado mi presente,
me salvé del desvarío
tan constante e inconsistente
de mi mente, y no es tan negro
este cielo que me ampara.
Mi corazón no se para.
Hoy estoy vivo, y me alegro;
en el papel donde escribo
mueren mis debilidades
y mis dudas, realidades
brotan del verso cautivo.
Logré arrancarme mi sombra
de la piel -por el momento-,
saqué mis pies del cemento
y tras la luz de la aurora
peregrino esperanzado.
Mis fantasmas malheridos
esperan que esté cansado;
no se rinden; no me rindo,
soy triunfador, soy guerrero
armado con amor próspero...
Bajo la sombra de un níspero
a que salgan de su cueva
aguardo, que otra vez vuelvan...
Yo, sentado, los espero.
Ever20
12-V-2011
Tal vez tus fantasmas se hayan dado ya por vencidos.
ResponderEliminarBonito poema de renacimiento.
Besos.
Quizás se hayan ido, y quizás, sólo quizás, nunca vuelvan
ResponderEliminar:)