miércoles, 16 de marzo de 2016

SIRIA, TODAVÍA
Insisto: Siria   habría sido otra cosa
si no hubiera declarada una guerra
-con pobreza, es cierto, pero entera-,
Una guerra que, misil a misil,
ha dejado sin techo ni baldosa
ni lugar a esta tierra,
convertida, ahora, en inmensa fosa
de desengaño estéril.

Sobre Siria cayeron… eso es lo único
Que, desde hace tres años, ha sido
en un país desierto y en miseria;
tan huérfana de júbilo,
donde lo triste –me aseguran- queda
reflejado en la certeza
de que, a pesar de todo lo destruido
en este infierno público,
duele más el olvido
que la propia tristeza.

¿Cuándo será el día en que Siria ría?
El día en que Alepo deje de ser
un cepo para tornase jardín,
lo que Siria quería
sería renacer de sus cenizas,
renacer con la nueva primavera,
rehacer sus sueños, ahora, hechos trizas.

Vergüenza siente mi alma de no sentir
cada lágrima como si fuese mía,
de olvidarme de ti
como una pesadilla que se desliza
de la conciencia mera
para que, así, me deje de doler.

Insisto: de estos tres años, ni mil
ni un millón amortizan
todo lo que ha podido acaecer
llegados a este punto, a esta esfera
de continuo sinvivir.
Mi impotencia provoca
el perecer de mis anhelos y me atemoriza
no encontrar injusticia ahí fuera.

Cerraría los ojos por pedir
por una realidad distinta, anido
la esperanza que en ti quedó marchita.

Todo a lo que ahora yo aspiro
es, de algún modo, poderte decir
Que lo siento, Siria.
                                   Lo siento de veras.
21-III-2014