SIRIA, TODAVÍA
Insisto: Siria
habría sido otra cosa
si no
hubiera declarada una guerra
-con
pobreza, es cierto, pero entera-,
Una
guerra que, misil a misil,
ha dejado sin techo ni baldosa
ni lugar
a esta tierra,
convertida,
ahora, en inmensa fosa
de desengaño
estéril.
Sobre Siria cayeron… eso es lo único
Que,
desde hace tres años, ha sido
en un
país desierto y en miseria;
tan
huérfana de júbilo,
donde lo triste –me aseguran- queda
reflejado
en la certeza
de que,
a pesar de todo lo destruido
en este
infierno público,
duele más el olvido
que la
propia tristeza.
¿Cuándo será el día en que Siria ría?
El día
en que Alepo deje de ser
un cepo
para tornase jardín,
lo que
Siria quería
sería renacer de sus cenizas,
renacer
con la nueva primavera,
rehacer
sus sueños, ahora, hechos trizas.
Vergüenza
siente mi alma de no sentir
cada
lágrima como si fuese mía,
de
olvidarme de ti
como una
pesadilla que se desliza
de la conciencia mera
para
que, así, me deje de doler.
Insisto: de estos tres años, ni mil
ni un
millón amortizan
todo lo
que ha podido acaecer
llegados
a este punto, a esta esfera
de continuo sinvivir.
Mi
impotencia provoca
el
perecer de mis anhelos y me atemoriza
no
encontrar injusticia ahí fuera.
Cerraría los ojos por pedir
por una
realidad distinta, anido
la
esperanza que en ti quedó marchita.
Todo a lo que ahora yo aspiro
es, de
algún modo, poderte decir
Que lo
siento, Siria.
Lo siento de
veras.
21-III-2014
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