domingo, 3 de enero de 2010

XXVI




Tan sólo es mi vida estar junto a ti
sintiendo en mi hombro apoyada tu frente
presenciando, silenciosos, morir,
desde el confín el crepúsculo ardiente;
regalarte la brisa,
acariciar tu mano.

Y en el cielo violeta discernir
pequeños luceros resplandecientes
sobre el mar color caoba y añil,
testigos lejanos de nuestra suerte;
sentirte tu sonrisa,
respirar a tu lado.
Rimas Oníricas
Ever_20


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