
Es increible lo que un año puede dar de sí. Visto desde una perspectiva distante, desde la disciplina de las ciencias sociales, la Historia parece un cúmulo o procesión de años caracterizado en cifras numéricas dentro de siglos de letras latinas. Se toma una vista periférica de fuera a dentro, centrífuga, desde la entidad del propio siglo a aspectos más concretos como una determinada década, a un determinado año, un determinado día.
Hace 174 años... era 1836. Entonces, la guerra carlista estaba en pleno apogeo, Texas se declara independiente del Estado de México, los franceses contemplan la inaguración del Arco del Triunfo en París y el segundo regimiento de la Guardia Real de la Regente María Cristina acuerda exigir en palacio la reinstauración de la Constitución de 1812 en el conocido "Motín de la Granja".
Ésto sólo es una mínima parte de todos los acontecimientos que diéronse lugar. Fue la época en la cual el movimiento romántico tuvo más apogeo en Europa, España daba sus primeros pasos en pos de un sistema liberalista que tendría su consolidación más adelante con la mayoría de edad de Isabel II, Larra publicaba sus más geniales artículos entre los que cabe citar "El día de los difuntos" y "La Nochebuena", unos pocos meses antes de su suicidio.
Hace 174 años tal día como hoy, un 17 de febrero, nace el que iba a ser el máximo representante del romanticismo en España. Gustavo Adolfo Domínguez Bastida, hijo del pintos José Domínguez Inaustí, cuyo empleo de uno de sus apellidos de orígen flamenco, Bécquer- castellanizado de Bécker- en la firma de sus cuadros sería igualmente heredado por éste y por uno de sus hermanos, Valeriano, también pintor.
Que naciera en esta fecha y no en otra es meramente anecdótico, si bien sin fin de individuos a lo largo de la historia de la humanidad- antes incluso de la implantación del calendario gregoriano- tomaron su primera bocanada de aire ese mismo día. La presencia de un determinada fecha en concreto puede carecer de la trascendencia que tanto nos empeñamos en dotarla si se tiene en cuenta que los días del calendario no es ni más ni menos que una mera convención social. Pues... ¿No existe tambien el calendario Chino?¿Y el musulmán...?
Y sin embargo fue ese día, y en no otro. Fruto de las casualidades nació en Sevilla, y un cúmulo de circunstancias que marcaron su carácter retraido y melancólico, igualmente alentó su predilección por la poesía. La muerte primero de su padre, en 1841, y años despues la de su madre, propició que su infancia no fuera precisamente dichosa. Estudió en el colegio San Telmo hasta que éste fue suprimido en 1847, año en el que definitivamente quedó huérfano. Fue entonces cuando acogido por su madrina, Manuela Monahay, pasando horas y horas leyendo libros de su biblioteca, viera clara su vocación de literato.
Pese a ser educado tanto en la pintura como en la literatura entre cortes clasicistas, la lectura de autores alemanes y otros como Lord Byron le hicieron decantarse definitivamente por tendencias románticas que bien pueden apreciarse no sólo en las características de sus Leyendas en las que se desarrollan en tiempos pasados-normalmente medievales- y en parajes salvajes y misteriosos, sino tambien en la sencillez y en la sencillez y el fuerte carácter intimista de sus Rimas.
Quizás resulte irónico que este personaje de vida inestable en el que se sucedieron momentos de apogeo con momentos de desgracia y miseria no recibiera en vida ni la centésima parte parte del reconocimiento que arrancó tras su muerte, sobretodo a partir del siglo XX marcando toda la literatura posterior . Y aún hoy, donde, en el parque de Maria Luisa, una estatua con su figura contempla cómo resulta un punto de peregrinación para muchos de sus discípulos que conmemoran el nacimiento del poeta en la calle Ancha de San Lorenzo- actual calle Barajas- número 9 en Sevilla, un 17 de febrero de hace 174 años... en 1836.
Ever_20
17-II-10
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