martes, 7 de agosto de 2012

MEMORIAS DE UN PAVO

(...) Los poetas, de tener que vivir de nuestras obras, viviríamos la moría, en la auténtica miseria puesto que, exceptuando contadas excepciones y desgraciadamente, unos papeles escritos no te dan para comer; motivo por el que la mayoría de los poetas acaben siempre teniendo mayor reconocimiento por suplir otros oficios, que nada tienen que ver ni con la lírica ni con otra variante de la literatura, que con su motivación artística (...). La poesía no vende. (...)

Sigo sacando conclusiones. En cierto modo y como modo y como ya hemos mencionado, es raro ver a un poeta (u  otro artista de cualquier tendencia)enriquecerse gracias a sus méritos artísticos. Esto sería así hablando desde el ámbito económico, de tan magna importancia en nuestro día a día. Sin embargo y en continuación del análisis, no es cierto que los poetas sean tan pobres como dicen. En efecto, en un fragmento del "licenciado vidriera", hablan desde un tono de ironía de las inmensas "riquezas" de las que goza un poeta a merced de su divinizada dama, y que no es necesario gozar de una vista felina para comprobar que el fin de este fragmento no era otro sino ridiculizar esas divinas y ensalzadas cualidades de las que dotan los poetas a sus amadas. Aún así, la primera reacción que llegó a mi alma no era otra sino dar la razón al texto. Los  poetas no son tan pobres como nos hacen parecer. Es más, si la riqueza fuera medida en sentimientos, en sensaciones, en vez de por dinero, serían incluso los más ricos de la tierra, y no por gozar de mayores sentimientos que esas otras personas, sino por saber sacar partido de ellos, convertirlos en obras, en fragmentos.

Sus sentimientos se convierten en manantiales de riqueza, que quedan grabados en su memoria, expectantes al momento de ser grabados en un folio.

Y me pregunto: "¿Acaso un poeta debería poder vivir de sus poemas, de sus obras editadas?" En el primer capítulo del panfleto indique que la poesía no es un oficio, que una persona no hace poesía para ganarse el pan. La poesía es un fin en sí misma y por tanto, en el momento que una es persona incitada a escribir por necesidad económica- u obligada por una tercera persona- en vez de de por su propio alma, la poesía dejará de ser tal. (...)

Por lo tanto y para finalizar, no se debería medir la "pobreza" de un poeta por el alcance de su bolsillo, porque la poesía no se mide en dinero. La entidad del poetas completamente diferente a la persona económica. No, los poetas no somos pobres, pues nuestras riquezas las albergamos en las experiencias y en los sentimientos, plasmados en poemas.

Agosto 2008

3 comentarios:

  1. Digamos que los poetas sois de una enorme riqueza inmaterial...
    Yo,como sólo me considero una tentativa de poeta,ni siquiera tengo esa suerte.
    Un beso.

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  2. Sabía que de rico no tenías sólo tu apellido :)

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