En Siria mueren al día
cientos, miles de personas
dejando un irreemplazable
hueco y unas nuevas sombras;
se tiñe el cielo de sangre,
más y más rojo a cada hora
que pasa, más y más lúgubre
sobre el humo de la pólvora.
Entremezclados, la muerte
y el sufrimiento decoran
sus calles intensamente,
su realidad desastrosa
se posa siempre presente
y pesa como una losa.
Si no fuera por la guerra,
Siria sería otra cosa.
Ever20
7-VIII-2012
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